¿Porqué estoy mal?

Ramón Braña

¿Porqué estoy mal?

La eterna pregunta. ¿Porqué estoy tan mal? ¿Porqué me siento así? ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Porqué no soy capaz de salir de esta situación? Si hay algo peor que sentirse mal, es la incertidumbre de no saber porqué uno se siente así. Así que a la hora de averiguar cómo arreglar nuestro problema emocional, lo primero que deberemos averiguar es porqué nos sentimos así. No hace falta decir que el término “sentir” se refiere a sentimientos. Pero ya hemos aprendido que éstos no son sino el reflejo de nuestros pensamientos, así que deberemos estar más pendientes de éstos que de nuestros sentimientos.

Son muchas las personas que me comentan que no logran identificar estos pensamientos provocadores de malestar. De forma consciente tratan de identificar qué es lo que ocurre en sus mentes y no logran identificar el origen de esos sentimientos. Eso provoca mucha frustracción y angustia. Me gustaría deciros para vuestra tranquilidad que suele ser muy habitual entre todas las personas, y ahora voy a tratar de explicaros el porqué.

Eso a lo que llamamos “mente” no consiste en una única entidad. En realidad está dividida en dos partes claramente identificada por la ciencia actual. En ella hay una parte “conciente” y otra “insconsciente”. La parte consciente es facilmente identificable porque consiste en el proceso mental habitual dentro de nosotros. Esta serie de pensamientos son los que nos llevan a entender lo que ocurre a nuestro alrededor y tomar decisiones en base a nuestra experiencia. Cuando alguno de estos pensamientos conscientes provoca un sentimiento, es rápidamente identificable y podríamos incluso corregirlos con pensamientos más adecuados. Este sencillo proceso es el que debemos llevar a cabo cuando se nos invita a hacer más positivas nuestras mentes. La parte del cerebro que gestiona la mente consciente es bastante bien conocida por la ciencia actual.

Pero la mente “inconsciente” es otro cantar. Apenas sabemos nada de ella salvo la poderosa influencia que tiene sobre nosotros y aún este descubrimiento es tan reciente que no tenemos muy claro las muchas maneras en que funciona. Lo que sí conocemos de esta mente son dos aspectos muy importantes: el primero, que funciona básicamente como una registradora permanente de todo lo que pasa en nuestra vida, y lo segundo es que clasifica toda esa información es dos grupos fundamentales: “agradable” o “desagradable”. La mente inconsciente no entiende de normas ni de leyes. Si comer carne le parece agradable, siempre deseará comerla a pesar de que sepamos que eso conlleva graves riesgos de salud. Por ese motivo, la mente consciente debe intervenir para controlar ese “instinto” básico y determinar que los riesgos son demasiados severos como para permitirnos disfrutar siempre de esa inclinación. Pero en todo esto debemos de fijarnos en algo: este proceso no es otra cosa que una lucha entre nuestras dos mentes.

Es por eso que controlar nuestros instintos básicos nos resulta tan difícil y desagradable, porque supone mantener una lucha continua entre nuestras dos mentes. Nuestra impresión consciente es que algo está ocurriendo en mi mente que no tengo muy claro, pero que me desgasta y deja sin fuerzas porque es una lucha continua entre mis deseos y los argumentos que yo mismo tengo que crear para evitar dejarme llevar por ellos y sus consecuencias. A eso es a lo que nos referíamos cuando hablábamos de “obsesión mental” como uno de los síntomas de la adicción emocional. Esa es sencillamente la respuesta a la pregunta que nos hacíamos al inicio: “porqué estoy mal”. Sencillamente estamos en medio de una lucha permanente entre nuestras dos mentes.

La solución….. la próxima semana. Hasta entonces, un fuerte abrazo para tod@s.

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