PROCESO A LA QUIETUD – 2. Identificar el pensamiento

«Mira siempre hacia arriba……»

Este proceso nos resulta difícil por nuestra falta de experiencia. Nunca nadie nos había dicho cómo funciona nuestra vida emocional y siempre creímos que lo único que teníamos a mano para disminuir el impacto emocional era tratar de no echarle cuenta o distraernos con otras cosas hasta que pasara el temporal. Aun esto nos resultaba muy difícil de practicar y no habrán sido pocas las ocasiones en las que nuestras mentes se obsesionaran con algunos de ellos hasta llevarnos al agotamiento mental.

Esta nueva visión emocional implica un cambio en la manera de actuar que hemos tenido hasta ahora. Identificar el pensamiento que origina el sentimiento es, con muchísima diferencia, la manera más eficaz de acabar con los sentimientos obsesivos. Este descubrimiento me sorprendió muchísimo en mi propia recuperación y han sido muchas las experiencias que he disfrutado con otras personas sobre como este proceso ha llegado a ayudarles.

Vamos a tratar de explicar cómo funciona este proceso. Comienza “identificando” la naturaleza concreta del propio sentimiento. Ahí nos encontramos con el primer obstáculo. No estamos acostumbrados a definir nuestros sentimientos. Cuando he tratado de llevar a cabo este ejercicio con muchas personas apenas lograban definir sus emociones como “estoy mal”, “me siento desesperad@”, o “voy a volverme loc@”. Pero cuando insistía en que concretasen sus sentimientos apenas sabían con exactitud si se sentían furiosos, solitarios, abandonados, apáticos, avergonzados o miedosos. Nos cuesta identificar con claridad nuestros propios sentimientos. Y exige un gran esfuerzo orientar a las personas para identificarlos. Pero este proceso es completamente imprescindible, porque no es lo mismo sentir miedo que verguenza; sentir odio que ira; menosprecio o repudio. Por buscar un símil deportivo, hay muchos deportes que se practican con pelota. Sin saber con exactitud qué clase de pelota es, nos resultará difícil identificar el tipo de deporte que es. Pero una vez identificado por completo el tipo de pelota de que se trata, nos resultará fácil identificar el deporte. Ocurre igual con los sentimientos y las ideas. Sólo conocer con exactitud el sentimiento nos podrá llevar a identificar la idea originaria.

Es cierto que los sentimientos nunca aparecen solos. Podemos sentirnos abandonados, pero sin duda esa sensación vendrá acompañada de tristeza, desánimo, apatía o pesimismo. Pero de entre todos ellos podremos observar que hay uno que es el sentimiento central y que sería el que debemos detectar. En el caso anterior, cuando detecto que el centro está en el abandono, podría preguntarme por quién me siento abandonado, qué situación reciente ha podido despertar en mi esa idea y analizar qué propósito tiene. Responder con honestidad a esas preguntas puede que no aparte de nosotros por completo nuestros sentimientos. Si uno está convencido de que está solo, no podremos evitar sentirnos así. Pero cuando menos ya estamos en el centro del problema y podremos plantearnos la realidad o no de nuestra presunta soledad. Desde el propio sentimiento nunca podré hacerme este planteamiento.

En nuestro grupo disponemos de un formulario donde podemos seguir esta proceso hasta dar con aquellas ideas que nos generan más conflictos emocionales. También está presente en mi libro “Doce pasos a la felicidad”, que es una guía para tratar este asunto y tantos otros que iremos detallando con el tiempo en este blog. Tengo por claro que éste es un proceso que al principio nos resultará costoso de llevar a cabo. Pero será sólo por nuestra inexperiencia. Con la práctica, como fue en mi propio caso, se convertirá en un proceso continuo de autoindagación que nos llevará a mantener la quietud mental y felicidad que todos deseamos.

El paso siguiente consistirá en, una vez conocida la idea generadora del sentimiento, verificar si es correcta o incorrecta y ver el proceso para sustituirla. La semana próxima detallaremos cómo llevarlo a cabo.

Ramón Braña

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