AUTOINDAGACIÓN. El proceso continuo.

Imaginaros vuestra comida preferida. Sin duda, esa comida tendrá una receta que podrá ser más o menos fácil, pero que siempre consistirá en una serie de productos, preparados de una cierta manera, aderezados con algunos complementos y cocinados durante un tiempo muy concreto hasta que llegue a su punto ideal. La receta podrá ser más o menos complicada, pero lo cierto es que el resultado final bien merece la pena.

Quizás muchos de vosotr@s hayáis interpretado que el proceso a la quietud que hemos definido en nuestras últimas entradas es una receta demasiado difícil de preparar, pero os mostraré que no es así y sobre todo que el resultado final, al igual que el de vuestra receta preferida, bien merece la pena.

En el proceso a la quietud sólo intervienen 3 elementos: Sentimientos, Pensamientos y Principios Rectores. No os dejéis confundir por los diversos términos que tenemos que usar para explicar en qué consiste cada uno de ellos. El proceso es muy simple:

  • El sentimiento me indica el pensamiento que lo ha generado.
  • El pensamiento ha sido creado por un principio rector.
  • Debo analizar si el principio rector es verdadero o falso.

A este proceso de corrección mental lo llamamos Autoindagación, y es un proceso que se alarga durante toda nuestra vida mientras perdure en nuestras mentes un principio rector falso que cree algún grado de conflicto. Por supuesto, al igual que con nuestra receta favorita, con el tiempo y la experiencia llegamos a convertirnos en verdaderos «maestros» de esa técnica y cada vez se nos hace más fácil llegar a conclusiones más eficaces. Además observaremos que conforme lo ponemos en práctica nuestra paz mental irá aumentando tanto que los problemas que surjan tendrán cada vez menos efecto en nosotros. Con esto quiero deciros que no se trata de un malestar con el que tendremos que lidiar toda nuestra vida, sino que disfrutaremos de una gran paz que irá aumentando con el tiempo conforme vayamos utilizando más eficazmente esta técnica.

No hay otro proceso que sustituya la eficacia de la autoindagación. Pero quiero dejar en claro que esta técnica nunca evitará que tengamos que vernos involucrados en situaciones adversas en la vida. Esta vida ha sido diseñada para que obtengamos progreso, y donde no existen retos no puede haber progreso. Pero como dice nuestro lema: «El progreso es el destino, y la felicidad el único camino». Progresar no implica que tenga que haber sacrificio ni penalidades. Estas las provocamos nosotros cuando insistimos en arreglar las cosas como nosotros creemos que debe hacerse, y como no podemos evitar hacerlo desde nuestros principios rectores erróneos, pues las cosas suelen salir bastante mal.

En la autoindagación seguimos la invitación que nos hace Un Curso de Milagros: «Cuando algo ocurre, no hay que hacer. Hay que saber». Eso quiere decir que antes de tomar acción en base a tus propias creencias, analices la situación conforme a los principios espirituales que vayas aprendiendo. De esa forma empezarás a ver las cosas de una manera diferente y eso provocará una influencia emocional mucho menos intensa de lo que era antes. Esa serenidad alcanzada te permitirá ver el asunto con más calma y poder encontrar así una solución más acertada.

Disponer de una herramienta tan poderosa como es la autoindagación en nuestras vidas es uno de los mayores regalos dentro de nuestra recuperación emocional. Y como la herramienta maravillosa que es, deberá acompañarnos durante toda nuestra vida. Aunque seguramente tengamos que utilizarla cada vez menos.

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